¿Por qué se cobra menos en Telepizza que en otros sitios de hostelería?

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Telepizza cgt

¿Por qué se cobra menos en Telepizza que en otros sitios de hostelería?

Porque su convenio colectivo así lo dice. Y es que, convenios colectivos hay a patadas, incluso dentro de un mismo sector productivo. Esta respuesta “rápida” explica el por qué un repartidor en Telepizza o Domino´s Pizza puede cobrar en torno a los 12.600 anuales (SMI), mientras que un repartidor de un restaurante “tradicional” en Zaragoza cobra más de 16.000 euros. Resulta sorprendente que esto, además de estar pasando, sea completamente legal. Y lo es porque sindicatos y patronal así lo han firmado en el convenio colectivo.

Vayamos a la respuesta “larga” para entender el por qué de esta situación y la importancia de la negociación colectiva.

En abril de 1994, la patronal PRODELIVERY y los sindicatos firmaron el I Convenio Colectivo Nacional de Elaboradores de Pizzas y Productos para su Venta a Domicilio. El mismo convenio que, 25 años después, recoge salarios inferiores al SMI y ha servido de “paraguas” para que empresas como Telepizza o Domino´s Pizza apliquen unas condiciones precarias pero legales. Ahora bien, también existen los convenios colectivos provinciales de Hostelería que, y antes de que existiera el de PRODELIVERY, daban cobertura a los y las trabajadoras de estas pizzerías.

Entonces, ¿tienen que aplicar el provincial de hostelería o el estatal de PRODELIVERY?

Aquí entra en juego lo que se llama “ámbito funcional”. Se trata de una descripción que incluyen los convenios y que delimita en que empresas se aplica y en cuales no. Por ejemplo, en el convenio de comercio textil dice que “estarán incluidas en este convenio las empresas cuya actividad sea la venta, distribución, almacenaje y gestión de ropa y complementos textiles”. Es decir, que una perfumería, lógicamente, no puede aplicar el del comercio textil porque su actividad no está dentro del ámbito funcional del mismo.

Pero amigos y amigas, el ámbito funcional del convenio PRODELIVERY dice que regula las condiciones “en aquellas empresas que se dediquen, como actividad principal, a la preparación y elaboración de productos cocinados para su posterior reparto a domicilio”. Y añade que “complementariamente se podrán prestar servicios de venta y despacho […] para su consumo en los establecimientos comerciales de las indicadas empresas”. Y para más ahondar, también “afecta a las empresas que operen como franquiciadas”.

Por tanto, empresas como Telepizza y Domino´s Pizza, cuya principal actividad no es la venta en tienda sino el reparto a domicilio, pueden aplicar este convenio. Y en cambio, un restaurante “tradicional” en el que menos de la mitad de sus ingresos sea el reparto a domicilio, no podrá. En definitiva, un convenio hecho por ellos y para ellos. Un convenio para reducir sus gastos de personal y competir con ventaja frente a los establecimientos hosteleros tradicionales.

Diferente evolución de este convenio con los provinciales de hostelería.

Tras su nacimiento en 1994, el convenio de PRODELIVERY se ha ido renovando y se han firmado sucesivos acuerdos hasta llegar al último, firmado en 2016. Pero si comparamos su evolución con la de los convenios provinciales de hostelería, las diferencias son sustanciales. Mientras que el convenio PRODELIVERY ha establecido siempre salarios próximos, o incluso por debajo, del Salario Mínimo Interprofesional, no ha pasado así en los convenios de hostelería. Éstos últimos, con más o menos acierto, se han ido renovando con subidas salariales, y alejándose del SMI.

Alguien podría pensar que “bueno, pues que no se firme el siguiente de PRODELIVERY, y todos a hostelería de nuevo”. Pues no, no es tan sencillo. Y para ello os vamos a explicar la “ultra actividad” de los convenios. Con la reforma laboral de Rajoy, precisamente una de las cosas que se querían cargar era la posibilidad de que un convenio, una vez hubiera terminada su vigencia, se siguiese aplicando hasta que se firmase el siguiente, manteniendo la protección de las condiciones en el período de negociación del nuevo texto. El gobierno del PP quería que si no se firmaba otro nuevo en “X” plazo, el convenio digamos que se “evaporaba”, y se comenzaban a aplicar condiciones de otro convenio o incluso de ninguno si no lo había.

Sobre esto se protestó mucho a nivel sindical, y con razón. Era quizás el punto más agresivo de la reforma laboral. Finalmente, esto se ha “parado” y actualmente se siguen aplicando los convenios en sus mismas condiciones hasta que no se publica el siguiente. Ojo, en gran parte esto se ha conseguido a través de la negociación colectiva entre patronal y sindicatos.

Quizás tragarse la pastilla roja fue un error…

Pero claro, cuando hay una “mierda” de convenio puede pasar que, mientras no se firme otro que mejore las condiciones, te quedas con lo que tienes, y así podrías estar años. Y no hay más vueltas que darle. Por tanto, la no firma de un nuevo convenio de PRODELIVERY no haría que las empresas tuviesen que aplicar el de hostelería, lo único que pasaría es que se perpetuaría la situación. En el propio convenio del que hablamos recoge que “Iniciada la negociación para la revisión del Convenio […] se entenderá prorrogado hasta la entrada en vigor del nuevo acuerdo”.

 

CONVENIO PRODELIVERY

Esto me recuerda a la película Matrix, cuando le dicen al protagonista algo así  como “si te comes la pastilla roja, ya no habrá vuelta atrás”. Y aquí quería llegar casi desde el principio. La situación de diferencias(*) entre trabajadores y trabajadoras del mismo sector se debe a que alguien, en su día, se comió la pastilla roja. Conociendo sus consecuencias o no, eso no lo sabemos. Pero se la comió.

(*) Fijaos si hay diferencias que hasta los Mc´Donalds o Burger King no aplican este convenio (su actividad principal no es el reparto, es la venta en tienda) y aplican el convenio provincial de hostelería, por lo que sus repartidores… ¿sus repartidores? Ah, no… ¡No es habitual que tengan repartidores propios! …. Ahora se entiende porqué usan las plataformas de Glovo y similares, ¿no?.

¿Cómo revertir esta situación?

Volvamos a la “pastilla roja” que se comió alguien en su día. En la película Matrix el protagonista vence. Pero en la situación que nos ocupa, no se ve la luz por ningún lado. Para revertir la situación actual, debería pasar alguna de estas cosas:

1: Que las empresas vuelvan a aplicar el convenio provincial de hostelería. Esta reivindicación es la más defendida y peleada por secciones sindicales de distintos sindicatos. Se eliminarían de un plumazo las desigualdades, se revertiría la situación y se garantizarían unos salarios mínimamente dignos en todo el sector. No obstante, por cuestiones legales y “no legales”, esto es complicadísimo que ocurra.

2: Que los próximos convenios PRODELIVERY incluyan importantes mejoras que acerquen cada vez las condiciones laborales a las que tiene el resto de la hostelería de cada provincia. Esto depende en gran medida de la actuación de las centrales sindicales negociadoras y de su capacidad de movilización.

3. Que se apruebe una legislación nueva por la cual se deba aplicar el convenio provincial. Esto, nuevamente, lo vemos casi imposible si analizamos la tendencia cada vez más creciente a facilitar y fomentar la negociación a nivel estatal, acotando con ello la negociación descentralizada.

4. En el caso de Aragón, que se sacase adelante un Marco de Negociación Colectiva Aragonés (reivindicado desde hace tiempo por algunos sindicatos, partidos y tejido asociativo). Esto posibilitaría que las decisiones sobre las condiciones laborales a aplicar en Aragón se tomaran en Aragón y no fuera de aquí. Nuevamente, tal como está la legislación, y sobre todo evaluando quién ha salido y quién no en las instituciones en las últimas elecciones, tiene pinta de que esto no va a suceder ni a corto ni a medio plazo.

5. La sociedad, cuando quiere consumir, debería empezar a plantearse por qué en algunos sitios dos pizzas a domicilio valen 20 euros, mientras que el restaurante de abajo por ese precio te vende solo una y no te la lleva a casa. Por el ritmo que llevamos, esta solución se antoja, de nuevo, complicada a corto o medio plazo (aunque necesaria).

La lucha, totalmente legitimada.

En definitiva, la solución que está en nuestras manos es la de la mejora a través de la negociación colectiva. Y si esto no funciona, desde luego hay herramientas alternativas y lícitas para posibilitar cambios, como son la presión sindical, la huelga u otras experiencias similares de lucha.

Telepizza protesta

Fuente: kaosenlared.net

El resto de opciones dependen demasiado de voluntades políticas y de hábitos de consumo. Como trabajadores y trabajadoras, debemos asumir las responsabilidades de nuestros actos y luchar contra las consecuencias que traen los mismos. Y debemos interiorizar que no podemos dejar que otros u otras hablen por nosotros y nosotras.

Cuando nos piden apoyo, cuando nos piden nuestro voto en las elecciones sindicales, también nos están pidiendo que les avalemos como nuestros y nuestras representantes legales en la negociación colectiva. Y esto es fundamental tenerlo claro.

Desde FARO Aragón animamos a los compañeros y compañeras de estos sectores, en su mayoría jóvenes y en situación precaria, a seguir reivindicando y luchando para, como mínimo, hacer visible esta situación. 

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